Instalación de gas en viviendas chilenas: normativa y seguridad
Una instalación de gas mal hecha puede ser letal. En Chile, la normativa es clara sobre quién puede instalar y qué materiales son permitidos. Aquí te explicamos lo esencial.
Normativa y quién puede instalar
En Chile, las instalaciones de gas deben ser realizadas por un instalador autorizado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) en la categoría correspondiente. Hay tres categorías: I (instalaciones menores, sin certificación de SEC pero con declaración), II (instalaciones residenciales e industriales de bajo riesgo) y III (instalaciones mayores y redes de distribución). Para una vivienda estándar con calefón, cocina y calefacción, se requiere un instalador categoría I o II según la magnitud. El propietario tiene responsabilidad legal de contratar solo instaladores autorizados y de mantener las instalaciones en buen estado.
Gas natural vs GLP: diferencias de instalación
El gas natural (metano) llega a las viviendas a través de red de distribución a baja presión. Las cañerías interiores se ejecutan en cobre o polietileno según la zona (exterior o interior). El GLP (propano-butano) se almacena en garrafas de 5–15 kg o en estanques de 50–500 kg instalados en el exterior de la vivienda. Las presiones de trabajo y los artefactos diseñados para cada tipo de gas son distintos: nunca uses un calefón diseñado para gas natural con GLP sin convertirlo con el kit apropiado (que el fabricante debe proveer). La densidad del GLP es mayor que el aire (se acumula en el piso en caso de fuga), mientras el gas natural es más liviano y asciende.
Ventilación y seguridad en recintos con gas
Todos los recintos que tienen artefactos a gas que consumen el aire del ambiente para la combustión (no tiro balanceado) deben tener ventilación permanente al exterior. La ventilación baja (a 30cm del piso) permite la salida del GLP acumulado; la ventilación alta (a 30cm del cielo) permite la salida del gas natural. No instales artefactos a gas de cámara abierta (sin tiro balanceado) en dormitorios o baños sin ventana directa al exterior: es una configuración letal por riesgo de monóxido de carbono. Los detectores de CO2 y gas son una inversión de seguridad recomendable ($35.000–$85.000) en cualquier vivienda con calefacción o cocina a gas.
Revisión y mantención de instalaciones de gas
La SEC recomienda la revisión de instalaciones de gas cada 5 años por un instalador autorizado. Los artefactos a gas (calefón, cocina, calefactor) deben ser revisados anualmente: limpieza del quemador, verificación del piloto, control de la llama (debe ser azul, no amarilla ni naranja), revisión de juntas y válvulas de seguridad. Una revisión completa de instalaciones de gas en una vivienda tiene un costo de $60.000–$120.000 con informe. Ante cualquier olor a gas: ventila inmediatamente, no acciones interruptores eléctricos (generan chispa), sal de la vivienda y llama a la empresa distribuidora o al 133 de Bomberos.
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